Actualiza tu baño sin necesidad de grandes obras

Cuando hablamos de reformas del hogar, hay muchos que empiezan a sudar, pues de inmediato se imaginan un panorama de nubes de polvo, presupuestos que se incrementan día a día y obras que se prolongan más de lo acordado. Aunque hay maneras de mantener a raya los imprevistos y con una buena planificación se evitan muchos problemas, hacer una remodelación siempre es molesto, pues interrumpe la vida cotidiana y trastorna nuestras costumbres.

Algunos trabajos de inmobiliaria deben hacerse de emergencia y en ese caso no queda más remedio que respirar profundo y enfrentarlos. Otros, los vamos relegando, esperando que llegue el momento adecuado que, por lo general, nunca llega. Sin embargo, cuando finalmente logramos cambiar el aspecto de una estancia deteriorada, la satisfacción supera con creces los inconvenientes de las obras.

Una de las áreas que con más frecuencia necesita una mano de cariño, es el baño. Por ser una zona sometida a la humedad de manera permanente, es un foco importante de desgaste y averías que amerita una intervención.

Pero en algunos casos, lograremos un completo cambio de look sin necesidad de hacer grandes reformas. Con obras menores o pequeños cambios podemos modernizar el baño y darle una nueva vida:

  1. Antes de empezar debes chequear el estado de las tuberías. Revisa las condiciones del sifón y comprueba que las cañerías no presenten fugas de agua, porque eso sería lo primero que tendrías que atender.
  2. Si todo está en orden, puedes sustituir las griferías del lavamanos por unas más modernas o de mejores prestaciones, como las que tienen regulador de caudal. De esta manera estaremos amortizando a largo plazo la inversión realizada
  3. En las duchas podemos pedirle a un fontanero calificado que nos instale grifos termostáticos, los cuales están equipados con un selector para escoger la temperatura deseada. Como eliminan la fase de ajuste de temperatura, generan un ahorro que oscila entre un 6 y un 16% en cada uso, si se compara con el consumo de un grifo convencional. Asimismo, permiten aprovechar mejor el agua caliente, generando ahorros de electricidad de hasta un 17% por ducha.
  4. Si está en tus posibilidades, sustituye los revestimientos que tengan manchas de moho, óxido o humedad, o cuyos diseños hayan perdido vigencia. Asegúrate de emparejar las paredes y eliminar cualquier resto de humedad. Una capa de pintura puede hacer la diferencia, tanto si aplicas un nuevo color en todo el baño, como si decides intervenir una sola pared y crear contraste. Los mosaicos pequeños también están muy de moda y, al igual que con la pintura, pueden usarse en una sola pared o haciendo alguna franja, para generar un punto de atención. Otra opción es colocar papel pintado especial para baños, que en realidad es un vinilo o un papel plastificado resistente a la humedad. Su colocación es muy fácil, pues se comercializan en rollos autoadhesivos, por lo que basta desplegarlo sobre la pared deseada y con mucho cuidado adherirlo, eliminando las bombas de aire que puedan formarse.
  5. Al quitar la bañera y sustituirla por una ducha estarás ganando mucho espacio y practicidad. Puedes considerar la posibilidad de instalar una columna de ducha con hidromasaje y crear un mini spa en casa.
  6. Si el presupuesto lo permite, sustituye la cortina de la ducha o bañera por una mampara de vidrio. Es una solución permanente que aporta higiene y cambia completamente la vista del baño.
  7. En ocasiones son los muebles del baño los que están deteriorados y dan ese aspecto descuidado. Si no podemos sustituirlos, siempre será posible renovarlos cambiando los tiradores o los herrajes, si están dañados, o pintando sus puertas.

Hay otros trucos para cambiarle el rostro al baño que son aún más simples. Incorporar plantas, cambiar una cortina, colocar varios espejos en una pared y sustituir los accesorios y complementos refrescarán inmediatamente la estancia sin dar ni un martillazo.