VIviendas

El lujo de la vivienda en días de crisis

El derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, recogido en la Constitución española en su artículo cuarenta y siete, está siendo pisoteado una y otra vez por los responsables políticos de la nación. En un país en el que hace lustros ya existía una tendencia de haber gente sin casas y casas vacías sin gente, fue la llegada de la brutal crisis económica la que dibujó un contexto en el que decenas de miles de familias han sido desahuciadas, mientras el número de ricos aumentaba al mismo tiempo.

Niños pequeños, personas ancianas, enfermos, gente con deficiencia mental, personas con discapacidad, individuos en riesgo de exclusión social… Poco ha importado en estos años el perfil de las personas que quedaban en la calle y a las que se las despojaba de su vivienda. Y todo ello, en la mayoría de los casos, después de que en la familia no pudiera haber ingresos por culpa de la pérdida de trabajo derivada de la crisis –o estafa del Sistema-, situación que hacía que no se pudiera seguir pagando la vivienda.

Lo terrible es que las órdenes de desahucio en nuestro país se han ido aplicando de una manera totalmente fría y deshumanizada, ya que las familias a las que echaban de sus casas, en muchísimos casos, quedaban en la calle sin una mínima alternativa habitacional que supusiera vivir bajo un techo.

Ha sido la solidaridad del mismo pueblo que padecía la crisis la que ha evitado en muchos casos situaciones todavía más desoladoras y la que ha hecho frente a esta tendencia de desahucios masivos por medio de la concienciación y la lucha.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca también ha servido de contrapeso en esta cruzada de los dos partidos políticos que han regido los designios en España, partidos –PSOE y PP- que han estado al servicio de los intereses de las entidades bancarias y financieras y en contra de las necesidades básicas de las familias. Alquiler asequible, stop desahucios, dación en pago retroactiva, vivienda social y suministros básicos asegurados son las premisas que la PAH plantea. Y es que poder vivir bajo un techo no debería ser un lujo.