Historia de la casa: Grecia y Roma

La casa en Grecia

En un principio, las casas en Grecia eran de madera y después de ladrillos o piedra, pero siempre muy pequeñas y modestas. Las casas estaban divididas en dos partes: Una para los hombres que ocupaba la planta baja: andronitis. Otra para las mujeres que ocupaba la planta piso, o bien la parte posterior de la planta baja: gineceo.

Roma: casas de campo y bloques de pisos

Casa romana y Villa

En el primer siglo, en las grandes ciudades romanas se construyen bloques de pisos llamados insula, y en las afueras casas de campo o villas. En Roma, la fachada estaba ocupada por una tienda o por la lonja donde se estaba el esclavo portero. El vestíbulo conducía al atrio, una pieza vasta y cuadrada, con una abertura en el centro por donde las aguas pluviales caían en un pilón. Estaba rodeado por las dependencias y servía para recibir a los forasteros. El patín andaluz recuerda este atrio. Desde allí, se accedía al peristilo, dispuesto como el atrio, por una galería (tablinum) y dos corredores (fauces), desde donde se llegaba a las habitaciones (cubículo) destinadas a la familia. En la planta piso estaban las estancias del servicio (cenáculos). Se estima que Roma, en el año 100 aC, tenía unos 450.000 habitantes.

Edad media: piedra, adobe y madera

Durante la edad media las casas de los agricultores eran de adobe, piedra o madera, según los materiales de la región. Solía ​​haber una habitación amplia con el techo de paja, donde la chimenea era el centro del hogar. Era la residencia de toda la familia, utilizada como granero, y habitualmente también era compartida por el ganado. Hasta el siglo XIII los animales no tienen una estancia propia en el interior de la casa. La tabla era el objeto esencial del mobiliario, donde toda la familia se acomodaba alrededor, sentada en bancos. Había estantes para depositar los escasos objetos que poseían y ganchos de madera para colgar los vestidos. No había camas, se dormía en el suelo, habitualmente sobre paja, o en colchonetas rellenas de paja. Sin embargo, por diversos motivos, defensivos o climáticos, muchos habitantes vivían en cuevas excavadas como todavía hacen en China o en las comunidades del este de Asia Central. Por supuesto en esta época no había electricidad, por lo que no tendrían problemas a la hora de llamar a electricistas Madrid urgentes.

Los palacios de piedra, como los de los mayas, las casas de adobe, o de madera de los vikingos, varían según el estatus, el clima o los medios. En la Europa del siglo XIII los nuevos ricos, comerciantes, banqueros y nobles acaudalados, se construyen magníficas casas de piedra, mientras que las barracas de madera recubiertas de barro y paja son para el pueblo.

Edad Moderna: el ladrillo

A partir del siglo XVI se generaliza el uso de ladrillos de barro cocido para edificar casas en el norte de Europa, y surgen las primeras mansiones señoriales europeas. En el siglo XVIII, en muchas ciudades europeas y americanas, se erigen edificios elegantes para la nueva burguesía.

El siglo XIX: infraviviendas y chalets

A principios del siglo XIX las ciudades están llenas de trabajadores que emigran del campo para buscar trabajo en las fábricas. Habitan en los barrios pobres, hacinados en condiciones insalubres, la mayoría en la miseria más absoluta. Algunos historiadores consideran la Red House (1859), de Philip Webb, el primer diseño de casa moderna. A finales del siglo XIX surgen los primeros barrios residenciales, los bloques de pisos de estilo ecléctico, y los chalets y las ciudades jardín para la burguesía.

El siglo XX: los rascacielos

A principios del siglo XX, en los Estados Unidos de América se construyen con nuevas técnicas rascacielos de acero, vidrio y hormigón, destinados a viviendas y oficinas. Los instaladores de gas Madrid y otras ciudades eran de lo más comunes. Otros países, más adelante, los imitarán.