la implantación de la domótica

La progresiva implantación de la domótica en los hogares de nuestros pueblos y ciudades está haciendo la rutina de las personas mucho más ágil, sencilla, cómoda y placentera. Pero, ojo, la domótica también puede ser nuestra mejor aliada a la hora de proteger la propiedad de la vivienda y de repeler cualquier tipo de acción externa; los ladrones tienen las horas contadas merced a la acción de las nuevas tecnologías.

Con los nuevos sistemas de seguridad que la domótica está potenciando, cuando el inquilino abandona su propio hogar se activan todos los sistemas de alarmas y sirenas, de manera que no pueda entrar ninguna persona ajena a la propiedad. Proteger la vivienda se ha vuelto algo más complejo en cuanto a mecanismos, pues, en lo que respecta a la preocupación del cliente, los quebraderos de cabeza son mínimos. La domótica alivia de responsabilidades y de inquietudes al habitante de la casa.

Los sensores de presencia que están a disposición del usuario para temas de iluminación, de alarma o de consumo se encomiendan al regimiento del propio sistema. Por tanto, cuando no hay nadie en casa, es posible regular ciertas luces para que parezca que los dueños no se han marchado; así, las vacaciones son mucho más cómodas, pues nadie podría siquiera sospechar que las luces se están regulando por un mecanismo ajenos a toda presencia humana.

Si ocurriera el extraño e indeseado caso de que un problema de tuberias,  ladrón o individuo intruso lograra entrar en el domicilio, se activaría entonces todo el sistema de luces de emergencia, las sirenas y las alarmas empezarían a hacer todo el ruido posible para denunciar la anomalía y el sistema inteligente de la casa se encargaría de forma automática de enviar un mensaje al teléfono móvil del usuario o un correo electrónico –puede revisarse en función de las preferencias, igual que también puede solicitarse que el aviso se realice directamente a la autoridad competente de la zona-.