Sensación de bienestar en el hogar

El mundo del futuro parece haber llegado en mayor o menor medida. Muchas de las comodidades que veíamos o leíamos en discursos ficcionales se han incorporado ya a la realidad del mundo. Así, las casas tienen incorporadas cada vez más comodidades y más elementos electrónicos que hacen la cotidianidad mucho más llevadera que antaño.

Las nuevas tecnologías están propiciando inflexiones constantes en la percepción de nuestro entorno. Las viviendas incorporan innovaciones tecnologías encaminadas a favorecer la sensación de bienestar en el hogar, a reforzar la seguridad de los miembros de la familia, a la optimización de los recursos de los que se dispone y a la consecución de una eficiencia de la energía máxima.

El ahorro es uno de los factores con los que tienen que saber convivir las nuevas tecnologías, ya que todo avance e innovación tiene que ser asequible a los bolsillos de los usuarios para no quedar en un empleo casi anecdótico. Optimizar los recursos de las viviendas es esencial tanto en el apartado de consumo electrónico, de consumo del gas, de consumo del agua o de consumo de otro tipo de materiales.

Así, controlar la temperatura y el clima de la vivienda, la iluminación de las distintas zonas del hogar y los sistemas de comunicación tanto en el interior como con el exterior son algunas de las cosas que la domótica se ha encargado de abarcar.

Mediante pantallas, sensores táctiles, pulsadores o simples botones giratorios es posible programar la televisión, el sistema de riego del jardín, la luz de un determinado espacio de la vivienda, las alarmas que combaten cualquier tipo de intrusión ajena en la propiedad, los sistemas de ventilación para humos y gases, etcétera. Y es que aplicar las nuevas tecnologías al conjunto de la casa pueden hacer la vida más fácil e incluso salvarnos de algún agobio o incordio doméstico; por ejemplo, un detector de humos puede activar la campana de extracción en los momentos más delicados en los que su función sea necesaria.