Wanda se echa atrás

El grupo inmobiliario chino Wanda ha tomado la decisión de cerrar de una manera progresiva las oficinas de las que dispone en Madrid. Wanda, actual propietario del edificio España, ubicado en la madrileña Plaza de España, justo al final de la Gran Vía, va a renunciar a seguir con la rehabilitación de este histórico, hermoso y emblemático edificio.
edificio españaLa renuncia de Wanda a seguir trabajando en la capital madrileña parece ser cierta, toda vez que el Ayuntamiento de la Villa de Madrid rechazase en primera instancia el proyecto para rehabilitar el Edificio España. Este icono y signo distintivo del paisaje urbano de la capital española ofrece una fachada que todos los madrileños tienen en su imaginario; Wanda quería retirar tan histórica y emotiva fachada, algo a lo que el Ayuntamiento dirigido por Manuela Carmena se opuso.
Aunque Wanda siempre se ha mostrado supuestamente abierto al diálogo y a transigir en algunos aspectos, finalmente el desenlace lo aleja de lo que podría haber sido. La relación entre la compañía y el Ayuntamiento, calificada como de “estrecha” por los inversores chinos”, y el, en primer momento, compromiso común de “recuperar el Edificio Madrid para la ciudad de Madrid” parecen no haber sido suficientes a la postre.
Fue la sociedad Renville Invest, filial de Dalian Wanda Group y corporación del magnate chino Wang Jianli que abarca negocios comerciales y hoteleros, la que se hizo con el Edificio España en junio de 2014 por un importe próximo a los 265 millones de euros. Inaugurado en 1953, con una altura de 117 metros y con un total de 28 plantas, el inmueble fue diseñado por los hermanos Julián y Joaquín Otamendi.
Próximo a la Torre de Madrid, el Edificio España acogió hasta 2006 en su seno un centro comercial, viviendas, oficinas y apartamentos, e incluso llegó a ser el espacio en el que se instaló el Hotel Crowne Plaza. En 2007 empezó a rehabilitarse para que albergara pisos de lujo y un hotel importante. Después llegó la compra de Wanda. Ahora su futuro vuelve a estar en el aire. No obstante, la decisión del gigante chino no es definitiva y no sería extraño que se produjera de forma cercana en el tiempo una nueva inflexión en los acontecimientos.