ZAHA HADID, UN GENIO DE LA ARQUITECTURA QUE NOS DICE ADIOS

65 años y una carrera más que brillante donde la arquitecta y artista iraquí supo brillar en un mundo copado por los hombres y demostrar a la sociedad que lo que importa son las ideas y el talento.

A Zaha Hadid la debemos obras como El Centro de Arte de Cincinnati, el Heydar Aliyev de Azerbayán o el Centro Acuático para las olimpiadas de Londres.

Una artista rompedora tanto estética como técnicamente que reconoció que muchos de los caminos que ha seguido han tenido que ser previamente abiertos por hombres, ya que quizá nuestra sociedad no estuviese preparada para que una mujer se enfrentase al reto de innovar en este campo.

Amante del Guggenheim y todo lo que éste engloba arquitectónicamente hablando, Zaha se define como una vanguardista de su época que ya desarrollaba sus proyectos modernistas una década antes de que cortasen la cinta de inauguración del museo bilbaíno.

Pasó la mayor parte de su vida en Londres, donde trabajaba habitualmente desde 1979, además, en 2004 se convirtió en la primera mujer en hacerse con el Premio Pritzker, el premio más importante del mundo de la arquitectura que sería el equivalente al Nobel de este sector, por lo que el reconocimiento al trabajo de Zaha alcanzó su cúspide en este mismo año.

Además de este último, la iraquí se hizo con una veintena de premios más desde 1994 donde ganó su primer galardón, el Premio de arquitectura Erich Schelling hasta el último conseguido en 2013 donde entra a formar parte de la Encyclopædia Britannica.

Mujer trabajadora, luchadora y sobre todo adelantada a su tiempo que nos ha dejado esta semana al ser ingresada con una bronquitis y acabar falleciendo por un problema cardíaco. En nuestro país también pudimos disfrutar con su trabajo gracias al Pabellón-Puente de Zaragoza o el Pabellón López de Heredia en La Rioja.

 Nos queda su legado y sus ganas de seguir inventando…